Autoría | Andrés Orozco, estudiante de Periodismo, Universidad Bernardo O’higgins.
La Red de Periodistas Migrantes (RPM) participó en el conversatorio de presentación del informe Voces desplazadas: Radiografía del exilio periodístico latinoamericano (2018-2024), realizado en octubre de 2025 en la Universidad Diego Portales (UDP). La instancia fue moderada por la periodista e investigadora Alejandra Matus y contó con la participación de Sergio Pinto, responsable de Comunicaciones de la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago; Rocio Alorda, presidenta del Colegio de periodistas y David Arboleda, Presidente de la RPM.
El informe es resultado de una investigación desarrollada por el Programa de Libertad de Expresión y derecho a la información (PROLEDI) de la Universidad de Costa Rica, en colaboración con la Cátedra UNESCO de la Universidad Diego Portales y la organización Fundamedios. Durante el proceso, la comunidad de la RPM colaboró respondiendo encuestas y entrevistas, aportando también testimonios desde la experiencia de periodistas migrantes en Chile. En este sentido el estudio da cuenta del desplazamiento forzado y el exilio periodístico como procesos asociados a contextos de violencia, persecución estatal y criminalización del ejercicio periodístico, así como a condiciones de precarización, barreras migratorias y abandono forzado de la profesión, como impactos directos a la libertad de expresión.
La investigación también analiza desplazamientos desde una perspectiva regional, atendiendo sus causas estructurales y sus efectos sobre el funcionamiento del periodismo y la libertad de expresión.
Un fenómeno regional de alto riesgo
El estudio analiza el desplazamiento forzado de periodistas en América Latina y el Caribe como una problemática estructural vinculada al deterioro de las condiciones para el ejercicio de la libertad de expresión, la violencia persistente, la persecución estatal, la criminalización del ejercicio periodístico y la acción de actores criminales y armados. En este contexto, el informe consigna que desde 2018 se han registrado al menos 169 asesinatos de periodistas en la región, de acuerdo con datos de la UNESCO citados en la investigación, lo que configura un entorno de alto riesgo para el ejercicio de la labor informativa.
Estas condiciones generan escenarios para que los periodistas y comunicadores abandonen de manera abrupta sus territorios de origen como una estrategia de protección frente a amenazas, hostigamientos y agresiones continuadas. El desplazamiento y el exilio se configuran así como mecanismos de supervivencia dentro del ejercicio periodístico en la región.

Durante la presentación del informe, la periodista e investigadora Alejandra Matus, explicó que “la mayoría de los periodista desplazados han sido obligados a dejar sus países desde Venezuela, Cuba y Nicaragua”, entre otros, precisando que el estudio registra casos provenientes de al menos 15 países de América Latina y el Caribe, en un contexto de debilitamiento democratico y concentración del poder ejecutivo.
Y es que de acuerdo a la estimación del estudio, los países con mayor cantidad de personas periodistas y comunicadoras obligadas a cruzar fronteras para proteger sus vidas son Venezuela (477), Nicaragua (268) y Cuba (98). No dejando de lado el hecho de que en estos países los gobiernos son considerados por la comunidad internacional como regímenes autoritarios. En conjunto, los tres lugares mencionados son responsables del 92,31% de los desplazamientos de periodistas de la región. A ellos le siguen Guatemala (19), Ecuador (13), Haiti (10) y El Salvador (10) con una salida forzada moderada. También se destaca que los países con mayor acogida a periodistas y comunicadores latinoamericanos se ubican en países europeos y de Norteamérica. Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, EEUU, España y México son los principales países receptores de periodistas en situación de desplazamiento. Canadá también comienza a ser un nuevo e incipiente lugar de acogida.
Experiencia migratoria
Uno de los hallazgos centrales del informe, indica que el desplazamiento forzado de periodistas no responde a procesos planificados, sino a salidas abruptas motivadas por amenazas, agresiones y contextos de riesgo inminente. Estas salidas están directamente asociadas a detonantes como la persecución directa, la censura, la criminalización del ejercicio periodístico y la violencia generalizada en los territorios de origen.
Una vez producido el desplazamiento, el informe identifica condiciones de precariedad sostenida que atraviesan múltiples dimensiones de la vida personal y profesional de las personas periodistas. El estudio documenta afectaciones al bienestar físico y emocional, inestabilidad económica, interrupción de trayectorias laborales y dificultades para acceder a derechos básicos en los países de acogida.

Desde la experiencia en la organización, David Arboleda, presidente de la Red de Periodistas Migrantes se refirió en el conversatorio, al desplazamiento en la vida cotidiana de periodistas y comunicadores/as, señalando que los hallazgos del informe evidencian las diferentes realidades de colegas en los países de origen y de acogida. Manifestó que en la ruta migratoria, una persona que ejerce el periodismo no esta excenta de vivir la discriminación y violencias, como otros migrantes. Además, recordó que se requiere más apoyo y garantías para la sostenibilidad de la profesión en la región.
Ejercer el periodismo en el exilio
Aunque el periodismo realizado desde el exilio es socialmente valorado, el informe señala que su ejercicio enfrenta obstáculos estructurales que limitan su continuidad. Entre ellos se identifican barreras legales y administrativas para la regularización migratoria, dificultades de inserción en los sistemas mediáticos locales, acceso a financiamiento y experiencias de discrimiancion y rechazo en los países de destino.
En este contexto, Rocio Alorda, presidenta del Colegio de Periodistas, advirtió que Chile, pese a ser un país de acogida, “no ofrece las mejores condiciones para desarrollarse”, debido a un escenario marcado por precarización laboral y cierre de medios de comunicación, lo que dificulta una integración efectiva al ejercicio profesional.

Estas condiciones contribuyen a un fenómeno identificado por el estudio como la deserción forzada del ejercicio periodístico, que generan vacíos informativos y zonas de silencio en los territorios de origen.
Periodismo, activismo democrático y memoria histórica
El estudio diferencia entre desplazamiento interno, desplazamiento transfronterizo y exilio, destacando que este último implica una experiencia prolongada de pérdida del territorio, ruptura de vínculos y redes familiares, impactos psicológicos y afección de la identidad personal y profesional. Estas experiencias se materializan a través de rutas migratorias determinadas por la cercanía geográfica, las políticas migratorias de los países de destino y la existencia de redes de apoyo.

Sergio Pinto, desde la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago, subrayó la relevancia del desplazamiento interno y advirtió que “el acoso, la persecución y la vulneración terminan provocando autocensura o directamente el abandono de la carrera”, señalando además que, según estudios de la UNESCO, el 73% de las mujeres periodistas ha sufrido acoso digital y un 25% acoso físico.
Frente a este escenario, el informe plantea recomendaciones dirigidas a autoridades y organizaciones, estructuradas en cinco ejes para transversalizar la acogida y garantizar los derechos humanos de las personas periodistas desplazadas en América Latina y el Caribe: mejorar los procesos de integración, promover el bienestar físico y emocional, asegurar financiamiento sostenible, fortalecer redes de apoyo y posibilitar el ejercicio transfronterizo del periodismo.
El informe se puede ver y descargar en el sitio web de la Red de Periodistas Migrantes

