Celebración de comunidad venezolana en Santiago (3 de enero, 2026)

Autoría | Equipo especial RPM para el caso venezolano (enero, 2026)

Tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la extracción  de Nicolás Maduro, el 3 de enero de este año, la polarización política circuló de manera acelerada, a través de contenidos digitales, narrativas falsas, engañosas o descontextualizadas.

En la Red de Migrantes hicimos seguimiento a las plataformas especializadas en Fact-checking como Chequeado, RTVE, Factchequeado/AFP y Cotejo.info, con el fin de confirmar fechas, ubicaciones y la veracidad de imágenes y videos. El análisis permitió identificar patrones recurrentes ya observados en otros conflictos internacionales, como el uso de contexto falso, material impostor y contenido engañoso.

Entres los casos detectados se encuentran videos y publicaciones que atribuían a Caracas bombardeos inexistentes, escenas de represión o tortura contra opositores políticos y la detención de Nicolás Maduro en Estados Unidos. Muchas de estas piezas correspondían a imágenes antiguas de otros conflictos, grabaciones realizadas en distintos países o escenas extraídas de películas, presentadas fuera de contexto. A estos contenidos se sumaron imágenes generadas por inteligencia artificial, difundidas como pruebas de hechos que nunca ocurrieron, incluyendo representaciones de Maduro con uniforme carcelario estadounidense, pese a que no existían aún pruebas oficiales de la detención por parte del gobierno estadounidense hasta pasadas al menos 4 horas después de la operación.

Los equipos de verificación advierten que este tipo de desinformación no solo carece de sustento, sino que contribuye a instalar escenarios no confirmados, profundizando la confusión informativa, y favoreciendo interpretaciones polarizadas. 

Por lo anterior, desde la Red de Periodistas Migrantes se reafirma el compromiso con una práctica periodística basada en el rigor y la ética, orientada a verificar cada dato, desmontar rumores y señalar manipulaciones. En un escenario donde la disputa por el relato político también se libra en las redes sociales, la desinformación no modifica los hechos, pero sí contamina el debate público y condiciona la percepción ciudadana, especialmente en contextos de alta polarización, donde cada imagen y cada video adquieren un peso decisivo en la opinión pública y la vida cotidiana.

Las causas profundas de la migración venezolana

Este contexto se entrelaza con una crisis estructural que ha impulsado una migración forzada desde Venezuela. Según ACNUR, cerca de 7,9 millones de personas han abandonado el país en busca de protección de sus derechos y mejores condiciones de vida. 

Al respecto, los testimonios de migrantes permiten dimensionar el carácter de este éxodo, por lo que en la RPM, entrevistamos a varias personas de origen venezolano, resguardando la identidad de cada una, y las cuales pueden escucharse en nuestras redes sociales.

Una migrante venezolana recuerda cómo la escasez marcó su decisión de cruzar la frontera: “Cuando tomé la decisión de migrar fue básicamente porque me había convertido en madre… Había escasez de muchos productos, alguien gritó que había llegado el pollo, todos pasaron corriendo y casi me atropellan. Ese dia dije que definitivamente no quiero vivir así”.

“Migré por inseguridad y por falta de abastecimiento en los alimentos de la cesta básica…. no estoy contenta, no estoy alegre pero tranquila, con mucha fe y esperanza, mi familia está bien, está resguardada”, señaló otra mujer de la misma nacionalidad. 

Así, desde el exterior, la diáspora venezolana observa los acontecimientos con atención constante y emociones contenidas. “Decidimos migrar por inseguridad, represión por parte del Estado, medicamentos, alimentación y escasez en la cesta básica”, relata un migrante venezolano, explicando que hoy su familia en su país de origen enfrenta dificultades, especialmente en el acceso a medicamentos y en la posibilidad de expresarse libremente.

Otra mujer migrante resume la dualidad entre esperanza e incertidumbre: “Migré por lo mismo que han migrado casi ocho millones de venezolanos, buscando calidad de vida… Con los últimos hechos me siento feliz, porque era algo que estábamos esperando pero con incertidumbre de lo que puede pasar”.  Entre tanto, un nuevo testimonio refleja una expectativa similar: “Mis familiares están bien, pero con temor por no poder decir o hacer comentarios porque el régimen los puede detener. Mis expectativas son que realmente haya un cambio, que este sea el principio del fin”.

De este modo, la situación en Venezuela trasciende sus fronteras y reconfigura el debate regional sobre democracia e intervención. Para las personas migrantes, cada acontecimiento político tiene un impacto directo tanto en sus familias como en su propia percepción del futuro, en un contexto donde la operación militar estadounidense alteró el escenario internacional. En esa línea, Estados Unidos presentó su actuación como una respuesta al régimen venezolano, mienrtas las declaraciones del presidente Donald Trump señalaron un eventual control temporal del país que ha generado preocupación en Latinoamérica y el Caribe, una región históricamente marcada por el rechazo a las injerencias externas.

En paralelo, la situación de los derechos humanos volvió a encender alertas. Organizaciones de defensa de libertad de prensa denunciaron la detención temporal en Caracas de al menos 14 periodistas y trabajadores de medios mientras cubrían la instalación de la nueva Asamblea Nacional. Estos episodios se inscriben en un patron de criminalizacion del ejercicio periodistico, mediante acusaciones como “terrorismo” contra quienes documentan protestas y denuncias sobre el abuso de poder constante.

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